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Ingreso como Académico de Número del Excmo. Sr. D. Enrique Sánchez de León Perez

enrique sanchez de leon

El 15 de Octubre de 2019 tuvo lugar en el Salón Noble de la Diputación de Badajoz, la toma de posesión como Académico de Número del jurista Don Enrique Sánchez de León Pérez. Al acto acudieron numerosas personalidades y representantes del mundo académico y de la cultura.

Estuvieron presentes los presidentes de las Academia de Medicina de Extremadra, de la Real de las Artes y las Letras, de la Fundación Academia Europea de Yuste, de la de Veterinarios de Extremadura, así como los presidentes de las Audiencias Provinciales de Cáceres y Badajoz, Decano del Colegio Notarial, Registradores de la Propieadad de Extremadura, Fiscal-Jefe de la Audiencia Provincial de Badajoz, Magistrados del Tribunal Supremo, Decano del Colegio de Procuradores de Badajoz, de la Universidad de Extremadura, de la Real Sociedad Económica de Amigos del Pais, Vicepresidente de la Diputación de Badajoz y Alcalde de la ciudad. En la tribuna de académicos se encontraban: D. Juan Bote Saavedra. D. Ignacio Ferrer Cazorla, D. Wenceslao Olea Godoy. D. Jaime Rossell Granados, D. José Manuel Rubio Gómez-Caminero. D. Juan Calixto Galán Cáceres, D. Luis-Romualdo Hernandez Díaz-Ambrona, Doña Angela Villanueva Romero, D. Joaquin Hergueta Gómez, D. Carmelo Cascón Merino, Don Luis Marín Hita.

El acto fue presentado por el Vicepresidente de la Academia, D. Juan Enrique Pérez y Martin.
El académico electo recibió la laudatio del Presidente, D. Francisco La Moneda Díaz y a continuación pronunció su discurso de ingreso el Sr. Sánchez de León sobre “La responsabilidad por daños morales por ingesta de medicamento defectuoso”.

Con posterioridad el académico recibió la medalla y el título de la Academia, tomando posesión del sillón de la institución denominado “José María Calatrava”.

En el nuevo académico  confluye su proyección nacional y la referente extremeñista de su vida.

Fue Jefe de la Inspección de Trabajo en Navarra, Delegado del Ministerio de Trabajo en Orense, Málaga y Guipúzcoa, y Delegado del Ministerio de Educación y Ciencia en Madrid, Secretario General Técnico del Ministerio de Trabajo, Director General de la Seguridad Social y Director General de Política Interior del Ministerio de la Gobernación; y, finalmente, primer Ministro de Sanidad y Seguridad Social del primer Gobierno democrático en 1977-1979.

Desde 1982 se dedica, exclusivamente, a la actividad privada, siendo Socio-Director de SÁNCHEZ DE LEÓN ABOGADOS, con despacho en Madrid, Barcelona y Valencia. Asimismo, ha presidido Fundación y Asociaciones, y pertenece a varias.

También en el mundo empresarial privado, Enrique Sánchez de León ha ocupado cargos de Presidente, Consejero y Letrado Asesor en diversas e importantes Compañías. En la empresa pública ha sido Consejero de Ensidesa y Bazán, y Presidente de Campsa.

Participó en la Comisión Mixta Gobierno-Consejo Nacional, que elaboró los primeros borradores de los proyectos constitucionales democráticos para la transición política.

En Sánchez de León se han dado casi todos los protagonismos regionales posibles. Ha sido promotor y Presidente en muchos casos de Asociaciones, Hogares, iniciativas.

Ha sido galardonado con las más calificadas distinciones nacionales: Gran Cruz de Carlos III y Medalla al Mérito Constitucional entre otras muchas. Es Medalla de Oro de la Provincia de Badajoz. En su haber está la promoción y viabilización de aspiraciones seculares de la región: una Universidad de Extremadura y la primera Universidad a Distancia en España, y cuando ha tenido responsabilidades ejecutivas ha distinguido a la Región con cuantas aportaciones le ha sido posible: Red de instalaciones sanitarias, Red de hogares de Tercera Edad, etc. En su haber está la presencia, intercesión y consecución de múltiples obras materiales en los ámbitos educativos, deportivos, de infraestructura, comunicaciones, etc., siendo prolija siquiera una relación indicativa de las mismas.

De las palabras de la Laudatio que le dedicó el Presidente, Sr. La Moneda destacamos algunas:

“Cuando Delgado Valhondo describió al Hombre Extremeño, cantó aquello de:

Porque somos así, pardos como la tierra,
duros como la roca y recios como el roble,
porque somos trabajo, porque somos la guerra
porque somos el alma más generosa y noble.
Porque tuvimos mundo que aún vive en el paisaje
fecundo e inmortal
y tenemos la frente clara de buen linaje
y la mirada llena de historia universal.
Cuando la Patria dijo: “Necesito tus hombres,
necesito tu sangre, necesito tu entraña”,
todos fueron a una sin conocer sus nombres
a colocar el hombro para elevar a España.

Enrique, elevaste a España, y fueron tus fuerzas, tus apoyos tus resortes, la savia extremeña que te empujaba, que emanaba de tu juventud entre encinas y alcornoques, olivares, vides, jaras y retamas, verdes campos, aires nítidos de pueblos campesinos, de palacios silentes, de gente noble, sencilla y buena.
Tus brillantes ojos de juventud bravía, llegaron al corazón de España. Tu colaboraste activamente a que fuera posible la concordia, sin reproches ni venganzas entre hermanos.

Vuestra altura de miras, hizo posible aquel milagro hoy tantas veces injusta e ignorantemente denostado, pero hicísteis posible un ordenamiento jurídico nuevo donde cabíamos todos, aprendiendo a vivir juntos en paz aún en desacuerdo.

Pero estimado Enrique, no porque fuiste Ministro fuiste gran jurista, sino que porque fuiste gran juristo, llegaste a ser ministro de España.

Tu especialidad en Derecho Sanitario, tu buen hacer profesional durante casi cuatro décadas, con tus más que consolidados despachos dispersos por nuestra geografía nacional, el prestigio que conferes a la profesión noble de la Abogacía, te convocan aquí esta tarde.

No hemos venido aquí a rendir homenaje a un hombre de Estado, ni a un poítico, de lo cual te sobran reconocidas distinciones que igualmente hacemos nuestras.
Estás aquí, primero por Extremeño, y además por ser Jurista cuya presencia a ti te alegra y a nosotros nos distingue, a ti te ilusiona y a nosotros nos ennoblece.

Si entre tu haber está tu lucha por la paz y la concordia, hoy más importante que nunca entre los españoles, no ocupa menor lugar desde luego tus casi cuatro décadas recabando en la Justicia, con tu excelente maestría como letrado, tu sólida formación jurídica y tu sobresaliente verbo, la reparación del daño, del sufrimiento y la dignidad de centenares de personas. No es otra la noble función de un jurista. Tú la sobrepasaste con creces.

Pero antetodo un buen jurista tendría que ser siempre un humanista. Algo que desgraciadamente no ocurre a menudo. Porque la ordenación de la sociedad, el buen funcionamiento de la misma depende de la capacidad de empatía de los legisladores con el concepto absoluto de la persona. Ha de crear un tejido normativo en el sustrato, en la base de la sociedad que garantice el orden y la libertad de sus ciudadanos. Como yo les digo amis alumnos de Derecho, sólo el respeto a la ley, garantiza nuestra libertad. Si sustrajéramos la ley de la sociedad y esta quedara huérfana, vacía de norrmas jurídicas, la libertad desaparecería, la gente decente, en el mejor de los casos, malviviría amedrantada en los sótanos de las ciudades, mientras que los delincuentes camparían a sus anchas por la avenidas. Pero para tener buenas leyes hacen falta juristas conocedores del ser humano cuya vida regulan y cuyos comportamientos o actividades contemplan, juristas enemorados de los valores del hombre.

También en esto, querido Enrique has destacado a lo largo de tu vida, desde tu faceta de escritor donde demuestras tu cercanía y conocimiento de lo humano, hasta tu sólida formación dirigida siempre a lo social, a los valores que impregnan nuestro ordenamiento jurídico de libertad, solidaridad y respeto. Tu progresismo no viene de pertenecer a efímeras corrientes basadas en slogans, algunas de las cuales son absolutamente “regresismo”. No obedece al cliché de falacias o de lo políticamente correcto, sino de una trayectoria intachable de decenas de años de servicio público y de actividad privada impregnada en ambos casos siempre de decencia, de una verdadera visión social, de un entusiasmo por el ser humano, y por sus derechos, consciente de que el verdadero progreso del hombre sólo puede surgir, del respeto a la ley, a la libertad de todos, a la unidad, de la reconciliación y de la concordia entre los que vivimos juntos aunque pensemos diferente.

En esta Academia los sillones tienen nombres de juristas extremeños: Gregorio López, Muñoz-Torrero, Arias Montano, Donoso Cortés, José Mª de Calatrava, Meléndez Valdés, Bravo Murillo, Hernandez-Gil, etc…El Académico electo ha escogido el sillón que lleva el nombre del emeritense José Mª Calatrava. El 24 de Septiembre de 1.809, en la Iglesia del Carmen de la actual ciudad de San Fernando, se iniciaban las sesiones que culminaría en 1.812 con la Constitución de Cádiz. El primero que tomó la palabra en tan trascendentales momentos fue con gran entusiasmo y valentía  el también extremeño de Cabeza del Buey, el sacerdote y rector de la Universidad de Salamanca, Don Diego Muñóz-Torrero, que proclamó la separación de poderes, la abolición de la Inquisición, la libertad de prensa y el poder de los ciudadanos a través de la soberanía nacional. Sí ese principio que hace que España sea de todos los españoles de forma indivisible. Como dijo Perez Galdós, bastaron quince minutos para enterrar al siglo XVIII y fue el primer discurso del siglo XIX. Apoyándole a él estaban extremaños como Luján y José Mª Calatrava. Este último, también, al igual que sus compañeros, sufrió después la persecución por defender la Constitución de 1812, algo que nos hace entender a algunos que también hoy en algunas zonas de España son marginados por defender la Constitución de 1978 y sus valores de unidad. Después ocupó los puestos de presidente del Consejo de Ministros, Ministro de Justicia, presidente de las Cortes y posteriormente del Tribunal Supremo. Tus semejanzas con los valores que ardientemente defendió José María de Calatrava y por lo que fue perseguido por los anti-constitucionalistas e intolerantes de entonces, te hacen desde luego digno de ocupar el sillón que lleva su nombre.

Hace años te fuiste a trabajar fuera de Extremadura, pero siempre has seguido viviendo aquí entre nosotros, porque has luchado por ella, porque has escrito sobre ella, porque tu corazón jamás abandonó a nuestras gentes.

Hoy en las postrimerías de tu vida (de la que aún te quedan por disfrutar muchos años), has venido una vez más, pero esta vez para por fin sentarte y descansar al menos un rato de tu azarosa vida, sentarte por derecho propio, por tus méritos al servicio del Derecho, en un sillón que esta Academia, humilde pero ilusionada, te ofrece hoy en la palma de su mano.

El Académico toma posesión en este acto del sillón CALATRAVA. Tiene la palabra el Excelentísimo Sr. D. Enrique Sánchez de León Pérez para leer su discurso de ingreso.”

El discurso de ingreso no se encuentra transcrito en esta página.